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NFL Salvaje w8

El Ecuador dibuja la competiciĂłn

Vamos a entrar en la semana 9 y ya superamos el ecuador de la NFL. Con esto podemos ver como las piezas van cayendo en los huecos de un puzle en el que faltan algunas por colocar, no encajan donde pensåbamos y hay que esperar a llenar mås el cuadro. El dibujo que nos presenta el ecuador de la competición refleja qué equipos van en serio como contenders y cuåles se estån dejando caer sin perjuicio de excepciones que siempre se dan en estos tiempos de la competición. Las causas de posibles caídas son varias, pero especialmente vienen dadas por lesiones en una liga que no perdona ausencias, pero también malas planificaciones de rosters o cambios de entrenadores que no llegan a ajustar sus ideas a la plantilla.

En la NFC se estĂĄn cayendo ya varios, Vikings, Commanders y Cardinals pero la novela de esta conferencia se cuenta de forma mĂĄs sencilla y es mĂĄs descifrable. Parece haber 6 equipos fijos (salvo lesiones clave de Ășltima hora): Packers, Eagles, Buccaneers, Lions, Seahawks y Rams. Queda un puesto, o parece que asĂ­ serĂĄ, para ver quien da un paso adelante entre los tocados 49ers, los irregulares Chicago Bears, los Psycho-Falcons y quien sabe si Cowboys o alguno de los caĂ­dos resucita. En la AFC, aunque transmiten mĂĄs confianza que los de la Conferencia vecina, debemos señalar, en estos momentos, como potenciales aspirantes caĂ­dos, de momento, a plaza de Playoffs, a Ravens, Bengals y Texans. Y es que la AFC presenta franquicias mĂĄs indescifrables y con mĂĄs probabilidad de sorpresa, como estos 3 que acabo de señalar, pues a nadie sorprenderĂ­a que, por ejemplo, Ravens gane 4 o 5 partidos seguidos y recupere su plaza por legitimidad de sangre o que por ejemplo, Steelers, pierda 2-3 partidos consecutivamente y se ausente de las quinielas de manera milagrosa en la era Tomlin. Pero en esta Conferencia parece haber 4 plazas poco discutidas que acabarĂĄn en playoffs: Colts, Bills, Broncos y Chiefs. PodrĂ­amos incluir en esta terna, por calendario y momentum, a los New England Patriots, y tambiĂ©n, aunque castigados por lesiones y su irregularidad, a Chargers que parece que han dado un paso adelante, pero tienen un final de competiciĂłn mĂĄs duro a nivel de calendario. En cualquier caso, estos 6 tienen las apuestas a su favor, aunque con mĂĄs dudas de lo que sucede en la NFC. QuedarĂ­a una plaza mĂĄs que presenta lucha entre Steelers, Texans, Ravens y Bengals. Mi duda es si dos de estos 4 podrĂ­an hacerlo en detrimento de unos Chargers o Patriots que se caigan tras un buen inicio.

En definitiva, este mes de Octubre ha dibujado una competición que deja siempre incógnitas, especialmente las conducidas por saber qué equipos de los caídos, tendrån los arrestos de sumarse a esa séptima plaza que da derecho a playoffs o, en el mejor de los casos, arrebatårsela a alguno de los 6 favoritos que se pueda caer y que parece mås viable en la AFC que en la NFC donde se puede atisbar una foto fija menos movida que en la conferencia americana.

Cleveland Browns defensive end Myles Garrett (95) walks off the field at halftime during an NFL football game against the New England Patriots, Sunday, Oct. 26, 2025, in Foxborough, Mass. (Kathryn Riley via AP)

Entre un pozo gravitatorio y la palanca de ArquĂ­medes

No sĂ© quĂ© tipo de aficionado es Vd. Si es de los que anteponen a algĂșn jugador por encima del equipo, con una defensa a ultranza por la grandeza y talento de aquel, o si, como aficionado a la franquicia, entiende que el bien comĂșn estĂĄ por encima del individual, sin defender a uno u otro jugador por mĂĄs del cariño ganado por el tiempo. Yo soy de estos Ășltimos, me permite objetivar decisiones que afectan a las tripas de un gran nĂșmero de aficionados. No quiero entrar, y me niego absolutamente a ello, en penas o condolencias por la situaciĂłn de un jugador como Myles Garrett. La Ășnica estrella visible en una galaxia a 1.000 años luz. Parece que todo el equipo gravita sobre Ă©l y es palanca necesaria para la victoria, pero no puede ser la Ășnica en este deporte, esto no funciona como ArquĂ­medes explicaba, este deporte desafĂ­a la individualidad arquimediana, donde el uno no basta para mover el todo. Aun asĂ­, a pesar de ello, Ă©l eligiĂł quedarse, y hasta aquĂ­ podemos leer. Lo mismo se puede decir de Browns, ellos eligieron este camino que se repite cada año. Y todo me conduce a pensar que, a ambos por separado, les hubiera ido mejor, o al menos, dado un volantazo a sus derivas, porque ahora nada ha cambiado y todo sigue igual. Para Myles, que eligiĂł oro, 40 millones al año son muchas razones, no creo que le hubiera faltado un gran contrato en otro lugar, aunque no llegase a esa cifra, a cambio de poder agrandar su figura individual a costa de un mejor equipo.

Para Browns, capitalizar a este gran jugador defensivo y haber acordado su traspaso para obtener picks del draft que hubieran permitido mejorar un roster carente de talento en varias posiciones, ademĂĄs de haber generado ilusiĂłn y expectativas diferentes, habrĂ­a movido el ĂĄrbol para recoger sus frutos; en lugar de estar plantados en la indiferencia de la nada, de un 2-6 desesperanzador, podrĂ­an haber construido algo con mejor base. Pero siguen en tal deriva, eso sĂ­, con Myles Garett en el roster; intuyo que para poner su figura de latĂłn como trofeo en las vitrinas de Berea. Tantas veces hemos hablado de la NFL como el juego del ajedrez, sacrificar piezas para conseguir movimientos que ganen la partida con ventajas alternativas, y tantas veces hemos visto franquicias fracasar con estas jaulas de oro consentidas por su estrella. Lo mĂĄs criticable debe ser la Franquicia y no el jugador, porque al final es aquella la que debe tener visiĂłn de conjunto, de hacer lo que es mejor para el grupo, pero las redes sociales, la crĂ­tica de los aficionados mĂĄs subjetivos, y opiniones contaminantes, han condicionado su decisiĂłn, la de preferir seguir conduciendo un Ferrari por un camino embarrado en lugar de arriesgarse y cambiar de empedrado a uno conducente hacia algo mejor, aunque fuera conduciendo un Simca mil.

Eso sí, Garrett entró en los 30 años con récord de sacks de la NFL, 109 ya, superando a Reggie White. Sea este récord, fuente de orgullo para afición y franquicia, lo demås carece de importancia.

New York Jets head coach Aaron Glenn walks off the field at the halftime break in an NFL football game against the Cincinnati Bengals, Sunday, Oct. 26, 2025, in Cincinnati. (AP Photo/Joshua A. Bickel)

La experiencia en el hoyo y one-franchise man

La NFL no da tregua, primero te acorrala con derrotas, te mete en un bucle derrotista y en tercer lugar te mina la moral de tal forma que te consideras incapaz de remontar el vuelo tras un 0-7; todo esto es así salvo para alguien, Aaron Glenn. Si se puede decir algo 'bueno', es que ya sabe lo que supone comenzar una temporada de forma desastrosa, ya se ha visto en estos barros para luego remontar el vuelo. Le sucedió con Detroit, como coordinador defensivo, empezando la campaña 2021 con un 0-8 para, en temporadas posteriores, crecer hasta convertir a la franquicia de la ciudad del motor, en un contender por el Lombardi. Y hay que reconocer que Jets tuvo partidos que pudo y casi, debió ganar, pero esa espiral derrotista condiciona todo. Sus derrotas contra Steelers (34-32), Buccaneers (29-27) y Broncos (13-11), sucedieron con finales decididos por el canto de una moneda.

Sobre Glenn se pueden criticar muchas cosas, falta de ambiciĂłn en momentos de partidos, esquemas conservadores, exceso de presiĂłn al hombre, no haber leĂ­do bien determinados encuentros desde un punto de vista situacional, etc
 pero seguro, lo que no se le puede achacar es su falta de Ă©tica y trabajo, y como dije, su experiencia en un abismo parecido, algo nada desdeñable para poder salir de ahĂ­. Su Ășltima victoria contra Bengals en Cincinnati, fue un acto de fe hasta el final, entrando en el Ășltimo cuarto perdiendo 16-31. Al final del partido, en el vestuario, quiso dedicar la victoria a Nick Mangold, fallecido a los 41 años de una enfermedad renal; Center leyenda de la franquicia, 7 veces Pro Bowler, All-Pro y miembro del Ring of Honor. Ancla de equipos que alcanzaron dos finales de la AFC y que simbolizĂł el liderazgo y la humanidad de una franquicia en una Ă©poca dura. Es un jugador que solo ha militado en su Franquicia original, los Jets, ejecutando snaps para Mark Sanchez (62 titularidades, 2009–2012), Geno Smith (29, 2013–2014), Ryan Fitzpatrick (27, 2015–2016), Chad Pennington (24, 2006–2007), Brett Favre (16, 2008), Kellen Clemens (9, 2007 & 2009), Bryce Petty (4, 2016), Michael Vick (3, 2014), Greg McElroy (1, 2012). Descanse en paz.

Minnesota Vikings players huddle during an NFL football game against the Los Angeles Chargers, Thursday, Oct. 23, 2025, in Inglewood, Calif. (AP Photo/Kyusung Gong)

Soft benching

Con una OL que se cae pero, sobre todo, con la indefiniciĂłn en la posiciĂłn de quarterback, Minnesota enfrenta un calendario complicado en estos prĂłximos 5 partidos: 3 divisionales (en Detroit, en Green Bay, contra Bears) contra Baltimore de Lamar, y frente a Seahawks, pero mientras, debe solucionar problemas. Hubo dudas y acusaciones a Kevin O'Connell de soft benching por lo cual relegaba al exQb de Michigan al banquillo cuando ya estaba curado de su lesiĂłn de esguince alto de tobillo. Lo cierto es que el propio staff desmintiĂł esto transmitiendo que, un rookie lesionado, no puede volver al ruedo de la competiciĂłn mĂĄs dura del mundo con dudas fĂ­sicas, sino que debe entrar con todas las garantĂ­as atlĂ©ticas que permitan desarrollar este deporte con plenitud en un puesto de mĂĄxima exigencia. Los skill players estĂĄn ahĂ­, ahora se sumĂł Addison y Aaron Jones, pero este no es el problema, tener a Jefferson, junto con Hockenson y los ya mencionados, es mĂĄs una soluciĂłn que un obstĂĄculo. Pero la labor del QB no puede quedar singularizada a su desempeño individual y su relaciĂłn con estos jugadores que dan brillo a la ofensiva, sino que la visiĂłn conjunta de la misma exige mirar a una OL a la que le faltan efectivos y por supuesto, un juego de carrera pobre (7Âș peor en ganancia de yardas), estando estos tres pilares unidos de forma indefectible: OL-QB-RB. Cuando alguna unidad de este tridente falla, el equipo lo nota, y si fallan los 3, la derrota es inevitable. La labor del staff es recuperarlo y volver a la senda de la competiciĂłn que no tuvo contra Chargers a los que consintieron 5 sacks y 29 presiones, 34 yardas de carrera y 130 yardas de pase. Esta descripciĂłn se cuenta sola. Respecto a Chargers, solo un apunte: de los 7 partidos de la temporada regular, Joe Alt jugĂł en 5 de los que ganaron 4. Hay Quarterback con Herbert, hay OL cuando Alt estĂĄ, y si Kimani Vidal sigue desarrollĂĄndose a este nivel, hay juego de carrera.

Green Bay Packers quarterback Jordan Love (10) takes a break in an NFL football game against the Pittsburgh Steelers, Oct. 26, 2025, in Pittsburgh. (Margaret Bowles via AP)

La Naturaleza del animal

Lo peor que puede suceder a una franquicia es desconocer, no tanto hacia donde quiere ir, que es algo mås sencillo, sino cómo ir. Decidir el cómo implica reconocer la naturaleza propia y en consecuencia, hacer uso de las fortalezas dejando de lado debilidades que impidan llegar a donde se pretende. Y esto es algo que, en el ataque de Green Bay Packers, no estaba decidido al 100%. Cuando firmas la extensión a Jordan Love por 4 años y 220 millones de dólares a razón de 55 millones/año y 101 millones garantizados, la apuesta es clara, darle al quarterback el protagonismo del ataque en forma de, no solo favorecer el juego propio, sino también fabricar jugadas que ganen partidos. Y con lo bueno y malo que eso conlleva, el juego de carrera tendrå menor peso al igual que el YAC de los receptores, sin despreciar lo uno ni lo otro, pero lo que no debe suceder es dar prioridad a otros tipos de juegos, de mayor control, que comiencen en la LOS o detrås, etc... La apuesta es esta, volar el ovoide y fabricar un juego de yardas detrås de los Linebackers. Entender que ésta es la naturaleza del animal adquirido, serå mås beneficioso cuando haya que fichar armas a su alrededor para evitar caer en errores que retrasarían un juego demasiado marcado. Favre lo sabía, y Holmgren también bajo el manto de su West Coast, canalizando esa agresividad vertical de Brett, como la filosofía de Mariucci y S.Lewis (OC) y su teorema del gunslinger: Alto riesgo, alta recompensa. Love asumió ese rol en Pittsburgh y martilleó una secundaria de dudosa legitimidad, pero fallando muy poco y en situaciones de profundidad. La secundaria de Steelers permitió 360 yardas por aire con pases flotantes sencillos. Es cierto que Echols y Porter podrían haber hecho mås, pero lo de Thornhill fue preocupante. Que hablemos negativamente de la defensa de Pittsburgh, no anuncia nada bueno porque era a lo que siempre se agarraba la franquicia en momentos de zozobra. Por si fuera poco, suma un pass rush irregular que no es el que era, acabando el partido con 18 presiones para 0 sacks. Packers recuperan a Watson y a la espera de Reed, el futuro inmediato parece favorecer a Green Bay y su ofensiva, algo estancada en los anteriores partidos. Buenas noticias en la Tundra, no tanto para el resto.

Comienza una nueva jornada de Football, tengan salud y una feliz semana 9.