Tanto hemos hecho hincapié durante el transcurso de la temporada regular sobre la salud de la liga a nivel competitivo, igualdad de marcadores y equipos que no se presuponían que estarían arriba dando un paso adelante, que en esta ronda de Wild Card de la NFL no ha hecho otra cosa que confirmarse.
Los primeros 4 partidos se decidieron por 4 puntos o menos y con posibilidad real de alteración del ganador en los últimos 2 minutos, a saber:
- Rams 34 – 31 Panthers
- Bears 31 – 27 Packers
- Bills 27 – 24 Jaguars
- 49ers 23 – 19 Eagles
- Patriots 16 – 3 Chargers
- Texans 30 – 6 Steelers
Solo dos equipos ganaron en su casa (Patriots y Bears), el resto fueron victorias a domicilio. Llegamos pues a un nivel donde, como también hemos dicho a lo largo del año en esta columna, no importa tanto que te toque jugar en casa como sí estar en forma, con la energía en sus máximos y, a poder ser, con la flechita hacia arriba en todo lo que se toque por este o aquel equipo.
Ante esta igualdad tenemos dos opciones, o bien ser resultadistas y poner a parir al perdedor o, como suele suceder al Quarterback del equipo derrotado, o bien atendemos a esa igualdad, que pudo decantar el partido hacia uno u otro lado. Ante tanta paridad, salvo en el caso de los partidos mencionados del Chargers 3 @ Patriots 16 y el Texans 30 @ Steelers 6, me parecería injustificado usar exabruptos para con el rival vencido.

EAGLES y su contrarreforma
En Sirianni se nota miedo, en Eagles se huele miedo y en Patullo hay miedo. 3 formas de miedos que se reflejaron el otro día en el campo. Un gran equipo y buena plantilla que se ha visto disminuida, no lo hagamos de menos, con pérdidas entre otras, como las de Milton Williams, J. Sweat, Isaiah Rodgers o CJ Gardner Johnson.
Sucede a menudo, que el objetivo primario de ganar ciega planteamientos, y se antepone al juego. Lo que debería suceder, primero: planteamiento de juego para ganar y su desarrollo en el campo, segundo: el resultando que venga, no siempre pasa. Sin embargo, en Philadelphia, parece alterarse ese orden. Y lo cierto es que, esos miedos que mencionamos que se transmiten a la plantilla, hacen que el juego no tenga fluidez más allá de chispazos de los grandes jugadores con que cuenta ese roster. No hay ideas para construir juego, reina improvisación y ante un mal planteamiento, los jugadores pierden confianza y se dan, entre otras cosas, desconexiones en forma de drops sorprendentes por jugadores que tampoco están cómodos.
Contra SF49ers la producción ofensiva fue muy pobre, 167 yardas netas por aire y 36 yardas de carrera, apenas 203 yardas totales para querer ganar un partido de playoffs en el que cuentas con Hurts, MVP de la Super Bowl, Saquon Barkley como OPOY de la temporada anterior y con jugadores top 10 en su posición como Devonta Smith, AJ Brown y D. Goedert y, por supuesto, esa línea ofensiva tan buena que permite jugar primeros downs de 8-9 yardas y dar a su quarterback su mínimo de 2.7 segundos de rigor. Lo peor es que no se identifica a lo que quiere jugar Eagles, aunque sí se sabe que quiere ganar. No ves un plan claro y fluido de juego. Falta continuidad en jugadas que, tras un inicio de guión, ante la oposición del rival, todo se desvanece. Lo mejor para Philly es que cuenta con una gran plantilla capaz de todo, y sobre todo, un GM que no va a dudar para mejorar aquello en lo que se es deficitario. A Roseman no le temblará el pulso para fichar, renovar staff y hacer lo que requiera la situación para volver a ganar. Ha llegado a 3 Super Bowls con Philly y no va a desistir, caiga quien caiga. Reformar la reforma y con ello, volver a ganar. Es la ambición que cualquier franquicia querría.

Chicago y su Fe, Packers y sus desdichas
El partido que enfrentaba a Bears contra Packers en el Soldier Field, parecía torcerse con Chicago cuando en el 2º cuarto se lesiona TJ Edwards con fractura de peroné con Green Bay completando un 3/3 en RZ que ponía un 21-3 en el marcador al descanso. La lesión de Trapilo al final ya en el 4ºQ lo hacía todo más difícil. Había una cosa que se advirtió para este encuentro que fue la gran defensa en Red Zone por parte de Bears, que dejó a Packers 0-5 en su anterior encuentro y a Lions 1-4 en su último partido de la temporada regular. Esta Defensa de Chicago dejaba avanzar, pero no anotar. En el partido de Wild Card, Green Bay había tomado nota y fue capaz de anotar todas las veces que llegó tan lejos. Todo rodaba bien hasta que al final de la primera parte, McManus falla un field goal de 55 yardas. LaFleur torció el gesto como presagiando lo que podía venir pero con la esperanza que da un marcador holgado. Hasta la primera parte no hubo nada que decir. El tercer cuarto tuvo a la defensa de Green Bay en la misma forma que la primera mitad, consintiendo solo un gol de campo a Bears. Eso sí, sorprendentemente, en un retorno de kick, nombran a Jacobs como retornador, que acaba por hacer fumble y entregar el balón a Chicago y privar a GB de un drive completo.
Todo llega al decisivo 4ºQ con un 21-6 sabiendo que, GB anotando un TD finiquitaría la eliminatoria. No solo Packers anotan TD, sino que McManus vuelve a fallar FG, esta vez de 44 yardas y un extra point. Pero entre medias, tenemos la carambola de la semana. En un 4º down para chicago con 3 yardas, el Center ejecuta defectuosamente un snap que sobrepasa la cabeza de Caleb y que éste asegura en el suelo, pero que provocaría la pérdida de posesión, balón para Green Bay y en campo de los de la ciudad del viento. Pero hete aquí, que Chicago es salvado por la campana por su propio fallo en un false start que les da una bola extra con un 4&8 que acaba en un pase maravilloso de Caleb a Odunze para 27 yardas, cuyo drive acaba en Touchdown y conversión de 2 ptos. Es decir, de ir 27-16 para Packers con balón para estos en campo rival y posibilidad seria de anotar, pasan a un 27-24 que deja todo para los últimos minutos.
Es evidente que Bears tiene la flecha para arriba, más allá de cualquier inconveniente, por catatróficas desdichas del rival, lo acaban superando, sea con este 4&8 o aquel onside kick recuperado como en el anterior partido de máxima rivalidad. Lo cierto es que no desaprovechan segundas oportunidades y esto es algo a valorar.
Pero ante todo quiero dejar algo para reflexionar, o al menos pensar, sobre la culpa y responsabilidad en esta derrota. Además de todas estas catastróficas desdichas, cuando un equipo consiente 25 puntos en un cuarto, el más decisivo, hay antes de nada, un problema defensivo. Pero además, sin los fallos del kicker, Green Bay hubiera puesto en el marcador 34 puntos con una posesión final que, en lugar de jugársela para TD, podría haber ejecutado un FG y obtener 3 puntos más si lo necesitase, con lo que nos iríamos a los 37 puntos. Sin perjuicio de cualquier valoración de LaFleur, la contradicción en sus críticas como Playcaller, como dato objetivo, es que puso a su equipo en la posición de anotar 37 puntos y ganar sobradamente el partido así como volar el balón en rutas de más de 300 yardas y carrera para 100. Puede gustar más o menos, pero hay muchas otras cosas a valorar ahí más allá de ir a lo fácil. Ejecución o planteamiento. Probablemente ambas, pero hay mucho que valorar más allá del enfado inmediato por el aficionado.
Todo esto se da sabiendo que Chicago Bears cree más que nadie en sus posibilidades aunque todo parezca estar perdido. La Fe en Ben Johnson es infinita, todo sale. Ya no se pierde por errores desde la banda, es más, se gana desde el playcalling. Todo sale a favor, los jugadores creen y sus fans están con el equipo. Veremos cuanto dura, pero la esperanza es fundada y en Chicago, ahora sí, se cree.

OTROS
New England y sus formas
Siendo conscientes de la falta de skill players que asola Foxborough, resulta increíble cómo este equipo se rehace frente a dificultades que el rival opone. El partido contra Chargers iba a ser una piedra de toque seria. Jesse Minter deja en 16 puntos a la segunda franquicia que más puntos por partido logró en la temporada regular. Y cualquiera de nosotros firmaríamos ese puntaje de nuestro rival. Pero estos Patriots, que recuperaban a Milton Williams, presentan una defensa seria y que, cuando el rival no opone una OL mínimamente firme, son capaces de tumbarla y hacerla añicos. Para Herbert, el front 7 de Patriots fue una constante pesadilla. New England puede ganar volando el balón con un gran Maye, hacerlo con una buena pareja de corredores o hacerlo con la defensa. No todos los equipos son capaces de decir esto. Es el segundo equipo que más puntos pone en el marcador y el 4º que menos consiente. Más allá de calendarios, es el más equilibrado y con más formas de ganar, y no es poco para presentarse en Divisionales contra unos Texans con el mejor pass rush de la competición. Ojo.
El coco ya no está
Josh Allen llega a divisionales. Ya está aquí. Llega trastabillado, dando volteretas y un salto mortal, caminando sobre una cuerda pero, con un equipo que se va pareciendo más a eso, a un equipo. Ya no está Chiefs, el coco, Mahomes, no va a aparecer en el camino de Allen como sí lo hizo en años anteriores, y lo sabe. Y eso es un chute de optimismo. No necesita ya que James Cook haga una actuación extraordinaria, aunque sí que Allen esté a su nivel sobresaliente, porque eso es lo que se espera de estos grandes jugadores, como Chiefs exigía de Mahomes, igual, ni más ni menos.
Me hace gracia cuando dicen que Bills depende demasiado de Allen para ganar. Claro, quien tiene alguien así en su equipo con ese talento, depende de él, como Andy Reid y Mahomes, o los Ravens de Lamar, Bengals de Burrow, Rams de Stafford o cualquier equipo que tenga un game changer, es para lo que están, para cambiar el sino de un partido y es lo que deben hacer. El coco de Allen ya no está, pero ahora le toca a él ser el coco de la competición, y asumir ese papel no siempre es tan sencillo cuando se está acostumbrado a ser 'el otro'.
Texans y su forma de ganar
Texans tiene la gran oportunidad de demostrar que una defensa élite es suficiente para ganar esta NFL. No ganará por su ataque, lo hará por su defensa. El ataque ya le ha fallado demasiadas veces en demasiados cuartos, pero aun así ganan. El reto es ser los Giants de los 90 de L.Taylor y Banks, o los Ravens del 2000 de Ray Lewis y Woodson, o los Tampa Bay de 2002 con Brooks, Sapp y Lynch, los Broncos de 2015 con Von Miller, Chris Harris, Talib, DeMarcus Ware… la pregunta es si tienen capacidad para ser recordados como aquel equipo de 2025 de Anderson, Hunter, Stingley, Pitre…
Una breve referencia a Panthers. Me parece un equipo que dignifica la competición. Con muchas carencias, no hay mucho más que se pueda hacer por su HC, Dave Canales que da su impronta a un equipo que no renuncia a ser mejor a cada partido. De esta temporada quedarán sus victorias en Green Bay y contra Rams, equipo éste que no volvió a cometer los mismos errores que en temporada regular. Una de las claves de esta temporada era saber si Young funcionaría (ya lo saben) y encontrar a alguien más que sume, quien sabe si Jalen Coker, UDFA de 2024, es ese hombre que con McMillan, hagan de esta ofensiva algo más que meras expectativas.
Entran en juego Seahawks y Broncos. Felices divisionales.





