La presiĂłn que tiene cada partido de los Playoffs en la NFL es incomparable con cualquier otro deporte, liga o torneo que se juegue anualmente.
En la NBA (la comparaciĂłn mĂĄs cercana que solemos hacer los que hablamos de NFL), las series de Playoffs se juegan al mejor de siete partidos. En el tenis (ahora que estamos en Ă©poca de Australian Open) apenas basta una derrota para quedar eliminado de un Grand Slam, pero aĂșn quedan otros en el calendario. Lo mismo sucede en el fĂștbol (Champions ida y vuelta, una liga de 38 fechas, etc), en la FĂłrmula 1 y en el resto de los deportes mĂĄs populares del planeta. En los Mundiales la presiĂłn es gigantesca, pero bueno estamos hablando de un evento que se lleva a cabo cada cuatro años.
Entonces, como cada partido de Playoffs en la NFL conlleva una carga emocional y un peso tan grande (al tratarse de un formato de eliminaciĂłn directa), solemos salir de cada fin de semana con una visiĂłn muy influenciada sobre lo que acabamos de presenciar.
En otras palabras: un partido de Playoffs tiene la potencialidad de cambiar (para bien o para mal) cómo hablamos, cómo opinamos y qué sentimos sobre cierto jugador o cierto equipo. En este caso, voy a compartir unas breves (en algunos casos) y no tan breves (en otros) reflexiones sobre los protagonistas de la posición mås influyente de este bendito deporte.
Luego de una temporada regular adversa, Stroud volviĂł a hacernos recordar porquĂ© salimos tan esperanzados con Ă©l en su temporada de novato. En Arrowhead, disputando el partido con temperatura mĂĄs frĂa de su carrera y con dos de sus tres mejores receptores lesionados, Stroud jugĂł un gran partido.
LanzĂł para 245 yardas, no cometiĂł errores y nos mostrĂł que tambiĂ©n puede utilizar sus piernas, una faceta de su juego que hasta ahora no habĂa adquirido. Entre la poderosa defensa liderada por Will Anderson Jr y Danielle Hunter, el sĂłlido trabajo desde la banca de DeMeco Ryans y otra muestra de que Stroud estĂĄ hecho para competir en Playoffs, el futuro luce prometedor en Houston.
Como durante gran parte de la temporada, los nĂșmeros de Mahomes no dicen mucho. 177 yardas de pase (117 de ellas a Travis Kelce, que se puso el chip de la postemporada y es otro) y apenas 14 por tierra, en 7 acarreos. Pero quĂ© importa no? Si lo Ășnico que sabe hacer Patito es ganar.
7 temporadas como titular, 7 apariciones en el AFC Championship Game. Inigualable. El Big Brother de la liga (ya llegaremos a ello).
3 intercepciones y un fumble perdido⊠el såbado a la noche Goff y los Lions dejaron pasar una oportunidad de esas que duelen y mucho. Detroit llegaba como 1 seed, ante un rival inexperto y con una defensa permeable.
AĂșn con 4 entregas de balĂłn, lograron anotar 31 puntos. En gran parte, gracias a la bestia absoluta de Jahmyr Gibbs, que tocĂł la pelota en 20 ocasiones y generĂł 175 (175!!!) yardas. AdemĂĄs de Gibbs (y aquĂ me preparo para disentir de la opiniĂłn pĂșblica por primera vez), considero que la labor de Ben Johnson fue casi perfecta.
Digo âcasiâ porque, como ya saben, el coordinador ofensivo de los Lions estĂĄ siendo eviscerado por implementar la jugada que terminĂł con la INT lanzada por Jameson Williams. QuizĂĄ algunos estĂ©n olvidando las otras 2 trick plays que funcionaron a la perfecciĂłn, sumado al hecho de que Detroit estuvo corriendo desde atrĂĄs a Washington todo el partido y Johnson sabĂa que necesitaba inyectarle energĂa a su equipo. Era evidente, para volver al tĂłpico de la columna, que su QB no iba a ser quien diera la cara por el equipo.
Y ahà estå el problema de Goff. No solo necesita que todas las piezas estén acomodadas alrededor suyo para ser exitoso, sino que incluso cuando ello sucede⊠también puede echar el partido a la basura. No lo descarto del todo como un QB con el que se pueda competir por un Superbowl, pero tendrå mucho que demostrar la próxima temporada (ya sin Ben Johnson como OC).
No hay palabras para lo que estĂĄ haciendo este chico. Simplemente, jamĂĄs hemos observado una temporada inicial como la que estĂĄ teniendo el QB de Washington Commanders. Como rookie, ya ganĂł dos partidos de Playoffs, incluyendo uno al 1 seed en su casa, lanzando para 300 yds y sumando 50 mĂĄs por tierra.
MĂĄs allĂĄ de los nĂșmeros, lo que te deja boquiabierto de Daniels es la CALMA con la que juega. En ningĂșn momento se lo ve apresurado ni sintiendo la presiĂłn del momento. DespuĂ©s, tiene absolutamente todo: lectura de juego, anticipaciĂłn, una capacidad para evitar contacto y una aceleraciĂłn digna de Lamar Jackson. Y, claro, un brazo que realmente no se puede creer. Vean esto:
Es imposible saber cĂłmo seguirĂĄ esta historia. QuizĂĄ la semana prĂłxima Jayden se choque con la realidad, enfrentando a una temible defensa como la de Philadelphia que no cuenta con tantas bajas como si sufriĂł la de Detroit. O quizĂĄs, la mejor temporada de un QB novato en la historia de la NFL tenga un par de capĂtulos mĂĄs.
Sinceramente no entiendo el discurso alrededor de Jalen Hurts (y aquĂ me preparo para disentir de la opiniĂłn pĂșblica por segunda vez).
Entiendo que su rol dentro de la ofensiva de los Eagles es secundario y eso puede parecer extraño para la posición que siempre denominamos como la mås influyente de cualquier deporte. Sin embargo, el curriculum de Hurts habla por sà solo.
Hurts no serå nunca un QB para colocar dentro del top 5 de la liga. Es decir, nunca serå Joe Burrow, ni Josh Allen (ni Mahomes, obviamente). Pero año tras año, Hurts hace lo necesario para que su equipo gane. El domingo participarå de su segundo NFC Championship Game y, por encima de todo lo anterior, el mejor partido de su carrera (por lejos) fue en el Super bowl LVII.
En serio les pregunto: ese partido sucediĂł, verdad? 375 yardas en total y 4 TDâs, no es cierto? Ah, bien, entonces no lo imaginĂ©. Perfecto. Seguimos.
Poco para decir sobre el fenómeno de Stafford. Otra postemporada en donde demostró que es un 1st ballot Hall of Famer. +300 yds y 2 TDŽs en la nieve. Muy cerca de completar una remontada épica.
SĂ, el fumble fue un error grave y le terminĂł costando caro a los Rams. OjalĂĄ no hayamos visto lo Ășltimo de Stafford. Pero si lo fue, al menos se habrĂĄ ido con la cabeza bien alta.
Llegamos al plato fuerte. Y aquĂ es donde me preparo para disentir de la opiniĂłn pĂșblica por tercera vez. Les propongo un ejercicio: invirtamos la primera mitad y la segunda mitad del partido. Digamos, hipotĂ©ticamente, que Lamar lanzĂł 1 INT y cometiĂł 1 fumble en el segundo tiempo en lugar del primero. CuĂĄl hubiese sido la reacciĂłn??
Mi intenciĂłn no es pegarle en el piso a Jackson, a quien obviamente considero un talento espectacular y uno de los QBÂŽs mĂĄs electrizantes en la historia de la NFL. Cualquier persona con dos ojos que funcionan puede darse cuenta que Lamar es un crack. No obstante, otra vez, no estuvo a la altura de las circunstancias en el momento mĂĄs importante de la temporada.
Una salvedad: le doy muchĂsimo mĂ©rito por haberse repuesto en la segunda mitad, cuando todos los ojos del universo NFL estaban preparados para destrozarlo. Es una buena señal para su futuro.
Lamentablemente, eso no niega que Lamar fue un factor fundamental en la derrota y eliminaciĂłn de Baltimore. De todo corazĂłn, ojalĂĄ no gane su tercer MVP. Lo Ășnico que generarĂĄ dicho suceso es ponerle aĂșn mĂĄs presiĂłn a un QB que todavĂa sigue sin demostrar que tiene lo que hay que tener para ser exitoso en Playoffs.
Del partido que hizo Allen hay poco para comentar. Lo ganĂł con su cabeza y sus piernas. Sin fisuras. No lanzĂł un solo pase que pudiera haber sido interceptado, no soltĂł la pelota en ningĂșn momento y apenas concediĂł un sack.
AprovechĂł los errores de Lamar para construir la ventaja y la administrĂł. Fue otra muestra de la evoluciĂłn de Allen, un QB que llegĂł a la NFL con una tendencia a cometer excesivas entregas de balĂłn.
Lo que mĂĄs me llamĂł la atenciĂłn de Josh Allen fue su entrevista post partido con Tracy Wolfson, reportera de cancha de CBS:
Me resultó muy extraña la forma de declarar de Allen, sobre todo porque esa clase de atleta (una mega estrella) suele estar preparado para lucirse en momentos como éste.
La sensaciĂłn que me dejan las palabras de Allen es la de alguien que sabe la magnitud de su prĂłximo desafĂo y casi que no quiere generar falsas expectativas.
La rivalidad Chiefs-Bills (que en realidad es la rivalidad Mahomes-Allen) es el motor principal de marketing para la NFL. Esta serĂĄ la cuarta vez que se enfrenten en Playoffs: hasta aquĂ, todas victorias para los Chiefs.
Allen tiene record positivo en temporada regular contra Mahomes (3 victorias contra 1 derrota), pero aĂșn no ha podido decapitar al dragĂłn cuando realmente importa.
Quienes quieran ilusionarse con una posible victoria de Buffalo pueden viajar 19 años atrås en el tiempo a los Playoffs de 2006. Tercer enfrentamiento Brady vs Manning, con TB12 habiendo ganado los primeros dos. En aquél AFC Championship Game, Manning remontó un déficit de 21-3 y, finalmente, logró vencer a Brady. Luego lo derrotó dos veces mås y, aunque parezca mentira, el historial en Playoffs entre estos dos legendarios QBŽs estå 3-2 a favor de Peyton.
Si Josh Allen quiere quebrar esta relación Big Brother / Little Brother entre Mahomes y él, deberå cambiar su actitud. El domingo, en Arrowhead, el respeto y la deferencia pueden quedarse en el vestuario. Es la hora, es la hora. Es la hora de ganar.





